Hola, soy Carlos, aunque todos los que han probado mis costillares me llaman Capi.

Mi historia es la de cualquier hijo de vecino: me encantaban las reuniones en el jardín, pero odiaba que el resultado siempre fuera el mismo: chorizos chamuscados por fuera y crudos por dentro, y una montaña de ceniza imposible de limpiar.

Un día me cansé de las barbacoas de usar y tirar y decidí investigar. Me metí en el mundo de los hornos de pizza portátiles, descubrí por qué un Kamado de cerámica mantiene el calor mejor que una caja fuerte y aprendí que los pellets no son solo para las estufas.

En esta web no vas a encontrar reseñas de catálogo. Aquí hablo de lo que he probado, de lo que se limpia fácil y de lo que realmente alcanza la temperatura que promete el fabricante. No me gusta tirar el dinero, y supongo que a ti tampoco.

Si estás aquí es porque:

  1. Quieres dejar de ser el que ‘hace la carne’ para ser el que ‘domina el fuego’.
  2. Te has dado cuenta de que un horno de pizza a 500°C es la mejor inversión de ocio que puedes hacer en tu casa.
  3. Buscas una opinión honesta de alguien que, como tú, solo quiere disfrutar de una buena comida con amigos sin complicaciones técnicas.

Si vas a seguir mis consejos, tienes que saber en qué creo. En mi jardín (y en esta web), estas reglas son ley:

  1. Paciencia o muerte: El fuego tiene sus tiempos. Si intentas acelerar un ahumado de 8 horas subiendo la potencia de los pellets, te cargarás la pieza. En el jardín, el reloj lo pone la brasa, no tú.
  2. La tapa no es opcional: Si tu barbacoa no tiene tapa, tienes una plancha cara. El secreto del sabor y del punto de la carne está en el control de la convección. Sin tapa, no hay magia.
  3. Huye del «Low Cost» de hojalata: Comprar una barbacoa de 30€ cada verano es tirar el dinero y contaminar el planeta. Prefiero que ahorres tres meses y compres algo que hereden tus hijos. La calidad se paga una vez; la basura, cada año.
  4. Los 500°C son la frontera: Para hacer una pizza napolitana de verdad necesitas calor extremo. Si tu horno no llega a los 500 grados, estás haciendo «pan con cosas». Punto.
  5. Limpieza es rendimiento: Un Kamado sucio o un horno con restos de harina quemada no cocinan igual. Si no estás dispuesto a dedicarle 5 minutos al mantenimiento, mejor pide comida a domicilio.

Bienvenido a Capi el Brasas. Pasa, que el horno ya está cogiendo temperatura.